Artículo de opinión:
PAÍS DE PANDERETA

Por Estefanía Ferrer del Río

            Paseo por las calles de mi municipio y observo la felicidad y tranquilidad de sus habitantes. ¡Qué suerte! Mi malestar va en aumento, cada día leer el diario o ver las noticias me crea mayor insatisfacción e inseguridad respecto al mundo que me rodea. “No nos podemos quejar” me espetan los mayores. Pues sí, sí hay que quejarse, lo que ocurre es que no sé qué nos pasa a la población que callamos y asumimos que la soga que nos obligan a llevar en el cuello es algo normal y debemos aceptarlo. No, señores, no, no es normal.

            Que personajes de alto nivel adquisitivo y, en muchos casos, pertenecientes a la rama política, económica o directamente gubernamental del país defraude a Hacienda no tiene ninguna trascendencia más allá del escándalo público del que se hacen eco los medios de comunicación, que se alarga en un proceso judicial interminable y para cuando dictan sentencia ni es para tanto la pena ni devuelven prácticamente el dinero ni tiene ya relevancia en la vida cotidiana porque asumimos que nosotros somos los cabeza de turco de estos señores que actúan de verdugo, no, señores, no es normal.

            Que nos implanten una forma de gobierno, por muy representativa que sea, sin haberlo decidido democráticamente y que además debemos mantener todos los españoles, y aún algunos de sus miembros se crean estar en la situación de tomarnos más el pelo y enriquecerse aprovechando su status y que la pena que les haya caído sea tan risible que verdaderamente nos da a entender que vale la pena robar a gran escala en este país, no, señores, no es normal. Que, en comparación, un ciudadano de edad avanzada olvide un dato en su declaración de la renta y que Hacienda le reclame una cantidad exorbitada para su pensión amenazando con embargarle sus bienes si no abona dicha suma, no, señores, no es normal.

            Que la justicia, en palabras de Iñaki Gabilondo, no sea ciega sino tuerta y mire hacia la derecha –como ya podemos imaginar en todos los casos de corrupción que hay en la actualidad y que no actúe rápidamente y en consecuencia como se hizo con el chico que pagó con una tarjeta robada 79€ o con la mujer que pagó, en una situación de extrema desesperación, pañales y comida a sus hijos con una cartera que se encontró en la calle- y que encima los fiscales (como en estos momentos está saliendo a la luz pública) reciban presiones para pasar por alto muchos detalles o incluso imputaciones, no, señores, no es normal.

            Que después de muchas peticiones a un nuevo gobierno local que prometió no seguir el mismo patrón que gobiernos de otros partidos anteriores nos quiten una plaza de minusválidos para, supuestamente, favorecer a un restaurante y sigamos a la espera, a pesar de pedírselo por escrito y ahora del único modo en el que nos han hecho “caso” que es a través de las redes sociales, no, señores, no es normal.

            Que los padres de algunos alumnos y ciertos alumnos agredan verbalmente y en reiteradas ocasiones a los docentes y salgan impunes, del mismo modo que salen impunes un gran número de alumnos que hacen bullying a sus compañeros o de personas que maltratan a sus parejas hasta conseguir quitarles la vida, pues, no, señores, esto tampoco es normal.

            ¿Qué más tendremos que aguantar? ¿Por qué tenemos que permitir que nos humillen, nos tomen por tontos, nos roben, nos quiten la educación y la sanidad, nos demuestren que el dinero vale más que las personas –y ya no hablamos de personas con dependencia-, nos quiten derechos de libertad de expresión, etc.? ¿Cuándo comprenderemos que somos nosotros, los ciudadanos corrientes y molientes, los que llevamos el país adelante? Demo+cracia=poder del pueblo, no lo olviden.

noemelia


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