Artículo de opinión:
JAVI, MI HÉROE

Por Estefanía Ferrer del Río

La luz de nuestras vidas se ha apagado y no sin heroicidad, pues, a pesar de todo, él se ha mantenido luchando sin cesar, demostrándonos cada día que podía con ello.

Desafortunadamente, los reveses nos acechan por doquier y la neumonía te ha consumido la energía y las ganas de vivir que tanto nos has mostrado batallando sin cesar contra todo pronóstico médico.

Es muy duro porque eres hijo, hermano, nieto y cuñado, pero es más duro porque el amor que recibíamos de tu parte jamás volveremos a recibirlo y el amor que en ti experimentábamos jamás nadie nos lo volverá a hacer florecer.

No hay palabras suficientes en el mundo que puedan definir todo lo que significas para mí: has sido mi hermano, ante todo, pero también mi amigo, porque no sabías hablar, pero sí escuchar (¡cuántas veces me he apoyado en tus piernas llorando y tú me has dado besos y acariciado el pelo!), has sido mi hijo en muchos momentos y he intentado cuidar de ti como el diamante que eres y que afortunadamente era nuestro. Lo has sido, eres y seguirás siendo todo.

Soñaba con un futuro contigo, con unos niños acudiendo a la casa familiar con prisa por verte y abrazarte y que a ti se te cayera la baba sólo de verles. Soñaba con seguir cuidándote y crecer a tu lado. Soñaba con seguir volviendo a casa y que la alegría de la huerta se levantara corriendo para abrazarme, darme un beso y hacerme una petorra. Es duro, cruel e injusto, porque tú no merecías en absoluto esto, pero todo lo que altruistamente nos has dado no podríamos devolvértelo ni devolverlo a otras personas aun teniendo diferentes vidas, porque tú eras tan grande como tu noble corazón.

Cuando la gente se burla o huye de una persona con Síndrome de Down debería pensárselo dos veces, porque no saben que la alegría y el amor más puro se halla en esos pequeños corazones. Que, a pesar de lo que piense la gente, sois un regalo del cielo, sobre todo tú, y es una pena que muchos no hayan sabido disfrutarte, pero aun así creo –y espero- que has sido muy feliz, porque el amor concentrado de los que más a tu lado estábamos y más te amábamos te bastaba.

No sabemos qué será de la vida sin ti, sólo quiero que te queden claras dos cosas antes de iniciar tu nuevo viaje: eres mi todo, la persona que más he podido querer y que mi amor por ti seguirá a pesar del tiempo y a pesar de la distancia, tú eres el amor de nuestras vidas y lo seguirás siendo y, en segundo lugar, que estés tranquilo, porque lo que todos nosotros tardamos en encontrar, que es el sentido a la vida, tú lo has logrado con creces, haciendo feliz a cada persona que se te acercaba sin excepción, nadie podrá decir nunca que ha llorado o sufrido por tu culpa, sino más bien todo lo contrario.

Tu amor es muy grande y lo queremos egoístamente. Por desgracia el tiempo ha jugado en nuestra contra, pero no olvides jamás que papá, mamá, la iaia, Pruden y yo (tu Epepi) te hemos querido, te queremos y te querremos toda la vida y desearemos volver a verte cuando llegue nuestro momento.

Te quiero, mi enano, mi gordi. Por siempre el mejor hermano del mundo.

noemelia


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